Dulces Cobo empezó en 1970 en el pequeño obrador de pan de la casa familiar, reproduciendo de forma artesanal las recetas que el padre había visto elaborar toda la vida y que gustaban a los vecinos que iban cada día a por el pan.
De aquellos primeros años conservan las galletas rizadas con su inconfundible toque de naranja, que en su momento fueron una revolución: encontrar ese tipo de dulce a la venta era casi un artículo de lujo. Su otra seña de identidad son los mantecados manchegos, los que las familias amasaban en casa por Navidad y llevaban al obrador para que se los hornearan.
Llevan más de veinte años trabajando una gama sin azúcares añadidos, cuando muy pocos lo hacían. Mismos ingredientes, misma maestría, y control APPCC en todo el proceso.